viernes, 28 de enero de 2011

Juguetes que se encienden solos

En algún momento de mi infancia escuche y me aterroricé con historias referentes a juguetes que se encendían y apagaban solos.

Una amiga me contaba como en su cuarto de juegos una pequeña licuadora de juguete se encendía en medio de la noche y nadie se atrevía a ir a apagarla. Luego de unos minutos se apagaba sola. Al día siguiente se daban cuenta de que ni siquiera tenía pilas.

Otra compañera del trabajo, cuenta como su papá siempre jugaba con un reno navideño al que cada que pasaba cerca de él lo hacía sonar presionando un boton: el reno bailaba y sonaba una canción navideña. De tanto manipularlo el reno se descompuso y no sonaba más, aunque le cambiaran las pilas, parecía que el mecanismo se había dañado, aún así su mamá siempre lo sacaba en navidad para ponerlo como adorno. Luego falleció el papá de mi compañera y sin explicación alguna, el reno sonaba solo, sin que nadie lo tocara. Peor aún, sin que alguien lo pudiera hacer funcionar con el botón que antes lo activaba.

Hace un par de noches nos sucedió que uno de los juguetes de mi hijo se activó solo: Es un Buzz Lightyear (el  jinete espacial de Toy Story). Tiene varios botones que activan frases, uno que abre sus alas y otro que activa el laser. Este mismo juguete ya había sonado solo en una ocasión en la que me encontraba yo sola en casa, durante una tarde.
Esta vez sucedió de noche, mientras todos estabamos dormidos. Se escuchó claramente la voz de este juguete como si alguien hubiese presionado los botones que activan sus frases. Me desperté inmediatamente pensando que probablemente el juguete estaba en la cama y con algún movimiento brusco de mi niño, con una patada o un codazo mientras dormía, lo había activado. Pero despues de escuchar al juguete, escuché a mi hijo gritarme muy asustado "MAMA, ¿LE QUITAS LAS PILAS?" y luego se puso a llorar.

Fui a su recamara y vi que el juguete se encontraba del otro lado de la habitación, lejos de la cama, y sin ningún otro juguete encima que hubiese podido activarlo. Calmé a mi niño y se volvió a dormir, pero no dejé de pensar en ese acontecimiento extraño que acababa de pasarnos. Mi esposo también escuchó el juguete.

¿Será que alguien invisible intentaba jugar con él?