lunes, 13 de diciembre de 2010

Un fantasma en Navidad

Ya se acercan las fechas en que todo el ambiente se llena de misticismo y el invierno nos pone melancolicos, deseando estar cerca de nuestros seres queridos, y anhelando los tiempos infantiles en que no había preocupaciones ni grandes responsabilidades.

Quizá no es coincidencia que en esta epoca del año los suicidios tengan mayor índice de ocurrencia. Probablemente los avistamientos de fantasmas tengan mucho que ver con toda esa mezcla de melancolía y recuerdos, con toda esa energía de la familia reunida y con que quizá... alguien en el más allá desea con todo su corazón regresar a celebrar la navidad con los que aún quedamos en este mundo.

Recuerdo que hace muchos años, quizá al año siguiente de que vieramos y escucharamos al piano tocar solo, mi hermana y yo sentimos que no estabamos solas en casa.

Mis papás se habían ido a una fiesta para celebrar el aniversario de bodas de unos amigos suyos. Nos quedamos solas las dos en casa, mi hermana la mayor tenía mas o menos 11 años y yo unos 8. Siempre que nos quedabamos solas nos poníamos a ver televisión o a jugar hasta tarde, esa noche veíamos un programa especial de navidad cuando de pronto escuchamos que la puerta de entrada se azotaba. ¿Como podía ser esto posible, si no estaba abierta?

De inicio pensamos que mis papás habían llegado temprano pero no escuchamos voces, ni pisadas ni nada que indicara que habían llegado. Así que las dos fuimos hasta la sala y no vimos nada extraño, la puerta estaba perfectamente cerrada y las luces apagadas. Fue entonces que me asomé por una de las ventanas para intentar ver si había alguien afuera. No vi a nadie fuera de la casa, pero con el reflejo del vidrio alcancé a ver la silueta como de un niño parado al lado del arbol de navidad mirando hacia los regalos.

Me asusté mucho cuando vi que mi hermana estaba parada justo al lado de mi. Le dije que había visto a alguien parado junto al arbol y corrimos las dos a escondernos abajo de las cobijas del cuarto de mis papás.

Lo que vi no parecía malevolo, quizá algun niño que deseaba un regalo como cuando estaba vivo. Pero siendo una niña me asusté al ver algo que no pertenecía a este mundo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Bienvenidos otra vez

Pues bien, como ya lo auguraba desde hace tiempo, wordpress me quedó chico. Al intentar agregar mejoras para el blog y de esta manera hacerlo más interactivo y con mejor contenido, me topé con la desagradable sorpresa de que Wordpress tiene muchas limitaciones y la idea no era quedarnos estancados, sino mejorar e ir creciendo el blog.

Así que teniendo la facilidad de mudar el blog completo, me decidí a probar Blogger, el cual hasta el momento me ha permitido personalizar todo lo que se me ha antojado. Será cosa de ir encontrando otras funciones quizá, pero por el momento estoy conforme con el cambio y dependiendo de como nos vaya, traeremos el otro blog "Yo también te dije, wey" A lo mejor hasta con nuevo nombre.

Mientras tanto les agradezco que hayan llegado hasta aqui, ya sean lectores nuevos o los mismos lectores que me seguían desde wordpress y cualquier comentario o sugerencia en cuanto a la apariencia y funcionalidad del sitio, serán bienvenidos.

Que sigan las historias.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Ruidos Nocturnos

Soy una persona que tiene el sueño pesado. Generalmente me quedo dormida y casi nada me despierta durante la noche.

Últimamente, el sueño se me ha vuelto mucho más ligero, no se si tenga que ver que estoy embarazada. Pero en estos días cualquier ruido, por mínimo que sea me despierta y tardo mucho más en volver a quedarme dormida.

Por ende, casi todas las noches me despierto entre unas cuatro o cinco veces y mientras vuelvo a quedarme dormida escucho infinidad de ruidos extraños por toda la casa.

Al principio eran ruidos como los crujidos normales de la televisión o de la madera de algun mueble, que con el frio de la noche se encojen o que se yo, ruidos que en todos lados se escuchan.

Pero ahora que tardo más tiempo en quedarme dormida, he podido distinguir otro tipo de ruidos más complejos, algunos en mi propia habitación, otros en el baño, en la cocina, en el comedor, etc.

Anoche, por ejemplo, me desperté dos veces. Tenía colgada en la puerta una bolsa de plástico transparente con asas de tela en la que guardo mi secadora, mi plancha para el cabello y mis tenazas. La tengo ahí colgada por que me queda más a la mano en las mañanas para peinarme. Anoche escuche como si alguien estuviese buscando algo en esa bolsa, se escuchaba muy claro. Abrí bien los ojos para ver lo más que mi vista me permitía en la oscuridad y el sonido cesó. Volví a cerrar los ojos para intentar dormirme y el ruido otra vez se escuchó. Así unas cuatro veces.

No había nada ahí, no había nadie hurgando en mi bolsa. Luego me quedé dormida y desperté al poco rato con la sensación de que alguien estaba viéndome, alguien que estaba parado al lado de mi cama. Pensé que era mi hijo pero al abrir los ojos no había nadie.

En ese mismo lapso de tiempo empecé a escuchar en el techo las mismas canicas que ya les había contado. También se escuchaba como arena y luego un golpe fuerte en la sala. No me levanté a averiguar que fue, pero no es la primera vez que se escucha.

¿Sera que los ruidos se producen todo el tiempo, pero durante la quietud de la noche son más notorios?

¿O será que solamente suceden durante la noche?

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La planchada

La leyenda de la planchada es muy popular en los hospitales de México.


Cuenta la leyenda que había una enfermera muy guapa y muy pulcra de nombre Eulalia. Siempre portaba su uniforme almidonado y planchado impecablemente. Ella se enamoró de un Médico residente llamado Joaquín y sostuvieron juntos y en secreto un tórrido romance. Todo era felicidad y alegría. Un día Joaquín le pide matrimonio a Eulalia y ella por supuesto acepta.

Joaquín le dijo que antes de casarse tenía que ir a un congreso, pero que volvería pronto. Así pasaron 15 días y Joaquín no regresó, pasó un tiempo más y Eulalia investigando entre los doctores, se enteró con horror que Joaquín se había casado con otra mujer.

Eulalia cayó en una gran depresión y comenzó a descuidar a sus pacientes, no les daba medicamentos para el dolor, no les administraba sus antibióticos, no les prestaba atención y muchos de esos pacientes murieron por la negligencia de Eulalia. Ella pronto falleció.

Se dice que su fantasma arrepentido de haber provocado tantas muertes en sus pacientes, vaga aún en los hospitales y atiende a los enfermos, muchos de ellos se curan milagrosamente después de haber sido atendidos por esa enfermera misteriosa de uniforme pulcro y planchado.

Una tía asegura haber tenido contacto con la planchada.

Ella tuvo a su ultima hija en un parto prematuro a los 6 meses de gestación, ambas estuvieron en grave peligro y tuvieron que pasar semanas en el hospital. Dice que una madrugada, padecía de mucho dolor y una enfermera muy bien arreglada, con su uniforme muy bien planchado fue a atenderla, le dio un par de pastillas y le ayudó a tomarlas. Luego mi tía se quedó dormida y al poco rato llegó otra enfermera para darle las mismas pastillas. Mi tía dijo que ya no le dolía por que la otra enfermera ya le había dado dos pastillas para el dolor. Ella le dijo que eso era imposible, que ella era la unica enfermera de guardia esa noche y que no había nadie más para administrar los medicamentos.

Entonces ¿Quién le dio el medicamento a mi tía para ayudarle a calmar el dolor?

Poco tiempo después, tanto mi tía como mi prima fueron dadas de alta y gozan de una salud excelente.