martes, 30 de noviembre de 2010

El cuarto de Hotel

Leyenda Urbana: El cuarto de Hotel

Se dice que un hombre llegó a un hotel y fue directo a recepción a registrarse.

El encargado del hotel le hizo firmar el registro y le entregó la llave del único cuarto disponible, pero le advirtió: "Aquí tiene la llave, pero sin importar lo que haga, no vaya a la habitación sin número que está al lado de esta habitación en la que usted se hospedará"

El viajero asintió con la cabeza y se dirigió a su habitación, al llegar vio que efectivamente al lado del cuarto que le habían asignado había una puerta sin número. Entró en su habitación y se fue a la cama, sin embargo la curiosidad no lo dejaba dormir, así que se levantó a media noche y fue al cuarto sin número e intentó abrirlo pero la puerta estaba cerrada.

Así que se asomó por el cerrojo de la puerta y lo único que pudo ver fue una mujer sentada en el piso recargada contra la pared en el otro extremo de la habitación.



Estuvo a punto de tocar la puerta pero se arrepintió y regresó a su cuarto.

Al día siguiente se levantó y fue directo a la puerta del cuarto sin número y se asomó nuevamente por el cerrojo, pero no logró ver mas que algo rojo que tapaba el agujero. Pensó que quizá la mujer se había dado cuenta de que alguien la había observado y con alguna prenda de color rojo tapó el cerrojo de la puerta.



Estaba confundido pero curioso, así que fue a recepción y preguntó sobre la habitación sin número, de la cual le habían advertido.

"¿Miró a través del cerrojo?"  - Preguntó el administrador de recepción

"Si" - Respondió el viajero

"Entonces supongo que tendré que contarle" - dijo el administrador - "Ese cuarto fue clausurado debido a que ahí cometieron un terrible crimen. Un hombre asesinó ahí a su esposa y su fantasma aún ronda esa habitación. Por fuera la mujer parece normal, pero sus ojos..."

"sus ojos solo son de color rojo"



Fin

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El fantasma del Tío Lalo

Casi iniciando mayo, mi familia comenzaba a prepararse para empacar nuestras chivas e irnos a la fiesta del rancho de donde es originaria mi mamá. La fiesta de la Santa Cruz es la más importante del rancho desde siempre.  Generalmente nos hospedamos en casa de unos tíos (Todos en el rancho resultan ser primos o tíos) en un pueblo que queda a unos veinte minutos del famoso Rancho, por un camino de terracería que no ofrece a la vista más que alguno que otro mezquite, algun matorral o nopal seco y mucha tierra suelta.

Ya es tradición llegar temprano al Rancho el día 2 de Mayo y nos quedamos a la procesión, las fiestas, los fuegos artificiales y hasta entrada la madrugada regresamos al Pueblo para dormirnos. Al día siguiente volvemos al Rancho y almorzamos con alguna prima, tía o parienta con tortillas recién hechas con sabor Ranchero, frijolitos de oya y huevos de las mismas gallinas que andan ahi en los grandisimos huertos de nopal. Luego asistir a la misa y despedirnos para volver a la ajetreada vida de la Ciudad.

Es toda una experiencia acudir a estas fiestas, es casi como volver en el tiempo y disfrutar un ambiente campirano con los parientes a quienes ni siquiera conoces, pero te tratan con tanta calidez que pronto se olvida la televisión, los videojuegos, la computadora, etc.

A mediados del año pasado, pasadas las fiestas de la Santa Cruz, escuché a mi mamá decir que uno de sus tíos - El Tío Lalo - Había fallecido. El era el típico viejito de sombrero que aunque vivía en la ciudad con una de sus hijas, siempre estaba presente en las fiestas de la Santa Cruz, a veces hasta participaba en la pastorela (Si, hacen una pastorela en mayo). El tío Lalo, era un señor alto y delgado, de piel tan blanca que bajo el sol se tornaba roja y de ojos muy azules. Era muy común verlo tomandose una cerveza con los cachetes bien chapeados bajo el sol abrasador del rancho durante las fiestas. Siempre muy alegre y aunque eramos muchisimos parientes, siempre recordaba de quien eramos nietos "Usted es de Tío Quico", nos decía al vernos.

El pasado mes de mayo, fuimos como siempre a las fiestas, sabiendo que por primera vez nos iba a faltar la alegre presencia del tío Lalo. Llegamos tempranito y pudimos ver todavia como terminaban los adornos de cera y preparaban la procesión. Nos invitaron a desayunar con la prima Marina y el sabor de su comida de rancho me supo a gloria. Luego a medio día comenzó la procesión y el desfile de cera, mucha gente con sus adornos de cera, desfilaba por la terracería de la calle principal del rancho hacia la unica iglesia: La iglesia de la Santa Cruz. Toda la gente en el rancho es muy religiosa, al momento de la procesión todo el rancho se reune participando o presenciando el desfile, las casas estan vacías y la gente se atiborra afuera de la iglesia para escuchar la celebración de la Santa Cruz.

Al terminar la misa, comenzó la fiesta una lona enorme con el logotipo de la Pepsi, cubría una gran parte de la explanada, bajo la lona había muchas mesitas tambien de la pepsi esperando a la gente que iba a comer. Había puestos de comida por todos lados: enchiladas, quesadillas, gorditas, tacos, etc. Por supuesto muchas hieleras llenas con Carta Blancas y Tecates. No importa si no traías dinero, alguno de los primos te invitaba una cerveza, siempre era así.

Al entrar la noche nos preparamos para el espectaculo de los fuegos artificiales, el torito y la quema de judas. Afuera de la iglesia se preparaban los actores de la pastorela y despues de muchos petardos, muchos fuegos artificiales, muchas cervezas, nos dieron las dos de la madrugada. Era tarde y empezaban los balazos (Los rancheros casi siempre comenzaban a aventar balazos al aire para celebrar) así que mi mamá nos indicó que era hora de ir por el coche a la casa de la prima Marina para irnos al pueblo. Para llegar a la casa de la prima, teníamos que pasar por una subidita al lado de la iglesia, donde caía un arroyo. No hay alumbrado publico en esa parte, la unica parte que cuenta con alumbrado es la iglesia y alrededores. Así que había que ir con mucho cuidado por esa subida empinada que nos llevaba a una calle empedrada hacia la casa de la prima Marina.

Ayudado por la luz tenue del celular comencé a caminar por la subida, mientras las luces se iban quedando atrás y la oscuridad se hacía cada vez mas densa. Mis papás que ya se sabían el camino subieron con mucha rapidez bromeando sobre como yo me quedaba atrás en el camino. Pronto solo escuchaba sus risas a varios metros adelante de mi.

Entonces traté de caminar un poco más rapido. La idea de quedarme solo en la oscuridad no me gustaba para nada, sobre todo por estar algo mareado por la cerveza que había ingerido durante la tarde. Así que apretando el paso torpemente me tropecé. Puse la mano que tenía libre en el piso y al levantarme vi frente a mi la imagen borrosa del tío Lalo que me señalaba algo. Al principio no sabía bien lo que pasaba, quizá era otro pariente que se parecía mucho a él. Con la pequeña luz del celular alumbre a donde me indicaba, al lado de donde me había tropezado y vi con asombro la orilla del camino. Si hubiese caido un poco más a mi izquierda, habría caido a esa zanja  de unos tres metros. Tal vez no era una caída mortal, pero seguramente me habría lastimado con las piedras y la maleza, quien sabe.

Luego alumbré de nuevo hacia donde vi al señor y ya no estaba. No había manera de que hubiese caminado en dirección a la iglesia sin que yo lo hubiera visto o escuchado. Mis papás tampoco vieron a nadie. Entonces ¿sería el tío Lalo, que no quiso perderse la fiesta de este año?  Por supuesto que ni mi papá ni mi mamá me creyeron, pensaron que estaba borracho, pero yo estoy seguro de lo que vi.

Y fuera quien fuera, me ayudó a ver por donde iba caminando para no caerme.

Enviado por:  Paul

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Energía atrayente


Hay personas con capacidades psíquicas especiales que desde el momento de su concepción se convierten en un foco de energía atrayente a espíritus y otras energías.

Las personas que tienen estas capacidades o habilidades psíquicas generalmente son más sensibles que las demás personas, a ver, sentir o percibir de alguna manera a las entidades de otros planos. Y estas entidades, la mayoría de ellas, se dan cuenta cuando una persona es capaz de percibir su presencia.

Si este espíritu se da cuenta de que alguien lo percibe, lo más obvio es que éste quede de alguna manera 'pegado' a la persona que es capaz de sentirlo. ¿Por que? Puede ser que el espiritu tenga asuntos pendientes, tenga deseo o necesidad de ayuda. No significa que sea para bien o que sea algo positivo. Pero este espiritu intentará que lo ayuden y que mejor que alguien que tiene la habilidad de percibir entidades del más allá.

Esta es la razón por la cual una persona con un nivel de conciencia más elevado, con capacidades pisiquicas especiales, con sensibilidad a lo paranormal es un foco de energía atrayente para los fantasmas.

Por ejemplo, en mi caso. Mi esposo y yo somos muy sensibles a los espíritus, podemos percibir energías diferentes y en muchos casos ver o sentir espíritus, no solo en casas viejas o lugares que dicen que están embrujados. Sino de una manera cotidiana. Recuerdo esa ocasión en que ambos percibimos algo muy negativo que llegó a nuestra casa una madrugada, que se quedó parado en la puerta de nuestra recamara observándonos, estudiando nuestras reacciones, quizá averiguando si eramos capaces de ayudarle.  Debo hacer énfasis en que no vimos nada. Yo, al menos, no vi nada. No vi ninguna sombra no escuché ningún ruido, ningún quejido ni susurro. Solamente tuve una sensación de temor, de ser observada por alguien que estaba en el pasillo, percibí una energía sumamente negativa, percibí angustia y soledad en esa entidad, pero también percibí mucha ira. Incluso pensé que estaba sintiéndome enferma, algo con mi presión arterial o no se, fue lo primero que pensé. Pero entonces mi esposo me preguntó si lograba sentir "eso". Fue cuando me describió exactamente lo que yo estaba sintiendo.

No se quedó mucho tiempo, no tengo idea por que. Quizá sintió rechazo por nuestra parte, la verdad es que cuando logramos sentir que su energía se alejó respiramos tranquilos y pudimos dormir el resto de la noche. Por supuesto nos preguntábamos ¿que habrá sido? ¿Que querría? y sobre todo ¿Estabamos preparados para enfrentar una entidad tan negativa, si no hubiese decidido irse por pie propio?

Y es que es seguro que esa entidad iba de paso, buscando algo. Y al pasar cerca de nosotros, algo llamó su atención, probablemente nuestra energía.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Presencia en forma de orb

Antes habíamos tratado el tema de los orbs de energía que aparecían en algunas fotos. He visto incluso fotos en las que aparecen perros o gatos que parecen seguir con la mirada un orb que sale en la fotografía.

Pero ¿Alguna vez han visto un orb en vivo?

Yo si. Anoche antes de dormir hablé en silencio con mi abuelita (fallecida en febrero de este año) le pedí un favor muy personal, me puse un anillo de oro viejisimo que perteneció a ella y me fui a dormir temprano (aproximadamente a las 9:30 pm).

No soñé con ella, de hecho no recuerdo lo que soñé. Pero desperté en la madrugada cuando ya todas las luces estaban apagadas y mi esposo estaba al lado de mi profundamente dormido.  Desperté por alguna razón para ver que encima de mi flotando sobre la cama había una especie de burbuja que no emitía nada de luz, era como una esfera de humo flotando en mi recamara. En cuanto la vi comenzó a flotar hacia la pared y desapareció al atravesarla.

Se que estaba despierta por que en el momento en que desapareció escuché a mi hijo toser y fui a verlo para asegurarme de que estuviese abrigado.

Y al pensar en esta experiencia, recordé que no es la primera vez que veo un orb. Recordé que poco despues de que mi abuelita falleció, mi esposo estaba en el primer piso en su computadora y yo me fui a dormir. Cuando mi esposo subió a dormirse, apago las luces y me desperté momentaneamente. Lo primero que vi fue una burbuja que se elevaba desde el suelo hasta el techo por un lado de la cortina, para desaparecer al atravesar el techo.

Le comenté a mi esposo sobre lo que había visto y me convenció de que estaba dormida aún. Pero ahora, con lo que vi anoche, estoy segura de que no lo imaginé. Era quizá mi abuelita acudiendo a mi llamado en ambas ocasiones.



En esta foto que me encontré en la red, aparece un orb a la altura del hombro del señor y los dos perros parecen seguirlo con la mirada.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Luces de las brujas

Esta experiencia paranormal le sucedió a mi mamá y a mi papá cuando estaban recién casados, hace muchos años.

Mi papá es de la huasteca potosina y mi mamá es de la capital de San Luis Potosí, pero ellos vivían en ese entonces en Oaxaca. Así que viajaban mucho para visitar tanto a los familiares de mi mamá como a los de mi papá. En las carreteras de la huasteca hay muchas montañas, muchisima vegetación y el clima es calido-humedo, es casi una selva toda esa región. En uno de esos tantos viajes que realizaron mis papás, a finales de los 70 e inicios de los 80,  viajaban desde el poblado de Tancanhuitz de Santos hacia Ciudad Valles, acompañados por un primo mío que tenía unos 7 años de edad. Iban de regreso de visitar a unos amigos. El poblado de Tancanhuitz está a unos 40 minutos de Ciudad Valles, sitio en el que se estaban hospedando con la familia de mi papá. Tancanhuitz se encuentra subiendo un cerro por una carretera angosta que parte de la carretera principal de Cd. Valles - Tamazunchale

Volviendo a la historia, mis padres viajaban de regreso bajando por la pequeña carretera de Tancanhuitz cerca de las once de la noche. Ese camino no es muy transitado y esa noche no fue la excepción. Entonces mi mamá alcanzó a ver en el cerro que quedaba del otro lado de la carretera principal unas luces de colores que se movían formando figuras geométricas.

"Son las brujas" dijo mi papá

Detuvieron el vehículo en el que viajaban para ver mejor el espectáculo. En ese cerro no había acceso a coches y tampoco había poblados. Y considerando la distancia, las figuras eran grandes no había manera de que una persona las estuviese haciendo. Eran tres luces de color rojo, verde, azul... que formaban figuras geométricas perfectas, pero no se quedaban estáticas,  cambiaban de figura cada cierto tiempo y pasaban por ejemplo de ser un circulo azul a un rombo azul.

Esto duró unos minutos y después las luces desaparecieron. Nunca más en todos los años que siguieron frecuentando esa carretera, volvieron a ver las luces misteriosas que mi papá aseguraba, eran las brujas haciendo un aquelarre.

¿Podrían haber sido las brujas? ¿ Espíritus de la montaña? ¿O quizá un OVNI?

martes, 9 de noviembre de 2010

Fantasmas animales

¿Es posible que exista vida después de la muerte? Si es así, ¿Se limita unicamente para los seres humanos? o ¿Es posible que los animales también vaguen por el mundo de los espíritus en forma de fantasmas?

Yo creo que si.


Mucha gente que incluso cree en los fantasmas de las personas que fallecieron, se mantienen escépticos ante la idea de un fantasma animal. Ellos alegan que como los animales no tienen alma, no puede existir su espiritu cuando ellos mueran. Pero los perros, gatos, aves y cualquier animal están conformados por el mismo tipo de energía que nosotros los humanos. Esta misma energía que sobrevive despues de que nuestro cuerpo muere. Cualquiera que tuvo una relación muy cercana con una mascota comparte con ella una conexión psíquica muy importante, pues nuestras mascotas son compañeros, amigos, guías y hasta guardianes. La gente -generalmente- ama a sus mascotas y esto es parte de esa conexión psíquica.

Aunado a esto, los animales no solo son capaces de realizar apariciones sino que en vida son capaces de percibir presencias del más allá. Todos alguna vez escuchamos sobre el sexto sentido animal. Esa capacidad de ver, olfatear o sentir a un espíritu -bueno o malo- tampoco se limita a los perros y gatos. La mayoría de los animales sufren de nerviosismo en un lugar donde habitan presencias paranormales, experimentan miedo y ansiedad.  Algunos perros ladran a una equina vacía del cuarto, algunos gatos erizan sus pelajes al paso de una sombra que nosotros no alcanzamos a percibir, etc.

Entonces, si los animales están tan ligados al mundo de los espíritus ¿Por que negar la posibilidad de que el alma de estos animalitos también pueda existir en forma de fantasmas, después de su muerte?

He escuchado infinidad de historias sobre perros fantasma. O quizá algún ruido extraño durante la madrugada que se asemeja al jadeo de un perro en una casa donde nunca han tenido mascota.

Ayer vi algo que pudiera haber sido un fantasma animal: un gato.

A la hora de recoger a mi hijo de la escuela, ya son las 7:00pm y gracias al cambio de horario, la noche ya se apoderó de la región. Ya no hay nada de claridad y siendo un camino un poco alejado de las avenidas principales de la ciudad, falta iluminación hay muchos pastizales y pocas casas. El día de ayer llegué a la escuela y estacioné mi coche. Apague las luces exteriores y mi esposo fue a recoger al niño mientras yo me quedé esperándolos. De pronto alcancé a ver en un árbol frente a mi coche como un gato negro bajaba a una banca que estaba al lado del árbol. Después saltó hacia el camino y desapareció. Al principio no lo pude asimilar bien, pensé que por la oscuridad de la noche lo había perdido de vista pero fue todo muy rápido. No lo vi correr, no lo escuché, había camino limpio hacia los dos lados pero no lo vi correr hacia ninguno de los dos lados.  La única explicación lógica que me quedaba era que el gato hubiese corrido hacia abajo de mi carro y por eso lo perdí de vista. Así que me bajé a buscarlo, para evitar atropellarlo al momento de irme. Pero no había rastro del gato, no había huellas en la tierra ni nada. Desapareció ante mis ojos sin ninguna explicación.

Lo que vi entonces ¿Sería el fantasma de un gato?

martes, 2 de noviembre de 2010

Bajo la mesa




Recuerdo que estaba en tercero de primaria, haciendo mi tarea en el comedor. Mi papá trabajaba fuera de la ciudad y mi mamá salió con mis hermanas, así que estaba sola en casa y de noche.

De pronto comencé a sentir que no estaba sola.  De alguna manera sabía que había algo o alguien debajo de la mesa y que si me asomaba vería algo que no habría querido ver. Intenté ignorar esa sensación dado que estaba sola en la casa y no tenia a donde correr.  Tenía miedo de que si saltaba de la silla hacia cualquier rincón de la casa, eso que estaba abajo de la mesa iría tras de mi.

La sensación se fue intensificando hasta el punto en que sentía escalofríos en todo el cuerpo, siendo una noche de verano caluroso.

En un momento comencé a sentir tanto miedo que salté de la silla y corrí hacia la calle. Pero mi mamá venía entrando a la casa. Le conté lo que me había pasado, pero por supuesto no me creyó. Años después y recordando cuando vi a la niña escondida bajo la mesa, creo que fue la misma presencia que sentí cuando estaba en tercero de primaria.