viernes, 19 de febrero de 2010

Un habitante extra

Mi hijo tiene 3 años, y en ocasiones sale corriendo de su cuarto diciendo que esta asustado.

-¿quien te asustó?

-él -señalando su cuarto

¿Quien es él? No se, tengo la impresión de que se trata de un pequeño habitante que encuentra diversión en el cuarto de mi hijo. ¿Y por que no? hay muchos juguetes, cortinas de animalitos, estrellas en la pared, etc.

En una ocasión vi desde mi cuarto a mi hijo, bajar la escalera hacia la sala. A mi no me gusta que se vaya solito para abajo por que es muy travieso, entonces le pedí a mi esposo que fuera por él.

- Esta en su cuarto - me dijo

- No, lo acabo de ver bajar.

- Lo estoy viendo en su cuarto por el reflejo de la televisión

- Te digo que lo vi bajar...

Entonces fue a ver a su cuarto y se dio cuenta de que no había nadie ahí. En otra ocasión nos encontrabamos mi hijo y yo solos en casa, viendo la televisión en mi cuarto, cuando de repente empezó a sonar uno de sus juguetes. Era un Buzz Lightyear, que al presionar sus botones habla y enciende su laser. Pero no había nadie mas en la casa, incluso mi perra estaba en el patio en ese momento. ¿Estaría ese pequeño jugando con los juguetes de mi hijo?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Extrañame un poco

He llegado al final de mi camino


La luz ahora brilla más para mí


Hay tristeza y melancolía


pero yo soy libre al fin


Extrañame, pero solo un poco


y recuerda que ahora estoy feliz


recuerda lo que compartimos


Extrañame, pero dejame partir


Yo voy en paz hacia el cielo


Ese es el plan de nuestro creador


no me dediques llanto ni desvelos


Pero llevame siempre en tu corazón


Extrañame tan solo un poco


Yo te estaré cuidando a ti


Vive tu vida plenamente


y extrañame, pero dejame partir




Para mi querida abuelita:

María Martha Reyes García

(18 de enero de 1920 - 11 de febrero de 2010)

Nos haces mucha falta, hermosa. Siempre te voy a llevar en mi corazón

miércoles, 3 de febrero de 2010

En la carretera...

Muchos accidentes ocurren a cada minuto en las  carreteras del mundo. Es impresionante la cantidad de gente que muere por accidentes viales en las carreteras. Muchos espiritus confundidos aun vagan en las carreteras por que no se han dado cuenta de que ya no están entre los vivos.

Mis papás tenían un joven matrimonio por amigos, con dos hijos (uno de mi edad y otro mas grande) con quienes convivíamos mucho. Incluso bromeaban diciendo que Hugo (el de mi edad) y yo nos casaríamos cuando tuvieramos edad suficiente -en aquel entonces eramos unos niños -

Sucedió que desafortunadamente en un accidente en la carretera Río Verde - Cd. Valles, fallecieron el pequeño Hugo y su papá.

Desde entonces, cada que viajabamos a Cd. Valles mi papá siempre pasaba a alguna tienda en Río Verde, a comprar dos veladoras: una para Hugo y otra para su papá, y parabamos en las cruces que se ubicaban a la orilla de la carretera del lugar del accidente, encendía las veladoras y seguíamos nuestro viaje hacia Cd. Valles.

En una ocasión, viajabamos en una camioneta Dodge familiar, color cafe, cuya luz interior tenía tiempo sin funcionar. Era un día lluvioso, tanto que no pudimos parar en Rio Verde a comprar las veladoras.... Mi papá se sintió mal por ello, ya que dejar el par de veladoras para su amigo y su hijo se había convertido en un ritual que además de recordar el aprecio por esas personas, le hacía sentirse seguro mientras viajaba. Ese día se disculpó en voz alta con su amigo por no dejarle sus veladoras y salimos de Rio Verde hacia Valles sin ellas.

Me cuenta mi papá (ya que yo iba dormida) que al momento de pasar junto a las cruces de su amigo y el pequeño Hugo, la luz interior de la camioneta se encendió dos veces. Mi papá intento prenderlas de nuevo pero no encendieron, entonces estuvo seguro de que se trataba de una señal de su amigo, como diciéndole que no importaban las veladoras, siempre que los recordara a él y a su hijo.

Los seguimos recordando. En paz descancen

martes, 2 de febrero de 2010

Escondida

Hace ya varios años tuve por primera vez un encuentro absolutamente consciente con una presencia fantasmal.

Tenía 18 años mas o menos y estaba como de costumbre, chateando con mi ahora esposo a altas horas de la noche. Esto sucedía con mucha frecuencia, ya que generalmente nos quedabamos hasta tarde haciendo tarea o jugando en linea.  El estudio de esa casa estaba en la planta baja, y daba hacia el comedor. Este a su vez se veía completo desde la barra de la cocina.

Esa noche recuerdo que ya todos en mi casa estaban dormidos, pues eran al rededor de las doce de la noche o quizá mas tarde.  Me levanté del escritorio y fui hacia la cocina por un vaso de leche. Toda la casa estaba a oscuras, a excepción del estudio que se iluminaba muy levemente gracias al reflejo del monitor de la computadora y la cocina por la luz del refrigerador al abrir y cerrar la puerta. Puse mi vaso en la barra para servirme leche, y fue cuando senti una mirada muy penetrante que provenía desde el comedor.

Entonces empecé a sentir miedo cuando descubrí una figura pequeña, como una sombra abajo de la mesa, mirandome fijamente. En los segundos en que enfoqué toda mi atención en tratar de distinguir esa pequeña sombra, pude adivinar que se trataba como de una niña, no mayor de  seis años, con el cabello suelto a la altura de los hombros.

Con torpeza salí corriendo de la cocina hacia el estudio para contarle a mi novio lo que me había pasado. Yo estaba muy asustada y el corazón me latía muy rápido. El me tranquilizó en ese momento, pidiéndome que me fijara nuevamente debajo de la mesa y me cerciorara de que no había nadie. Se que en ese momento me creyó, pero lo confirmó cuando días después, nos encontrábamos ambos en el estudio, cortando unas invitaciones cuando de repente sintió como si algo le tocara la pierna, algo que aparentemente había traspasado la tela de su pantalón y hasta su piel, pues sintió que ese 'suave' toque, le llegaba hasta el hueso. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo y saltó hacia atrás para asomarse debajo del escritorio y ver quien estaba ahí, quien le había tocado la pierna... No había nadie, pero puedo asegurar que era la misma niña que vi anteriormente escondida bajo la mesa, solo que  esta vez escondida bajo el escritorio. ¿De quien se escondía? ¿Tenía miedo de alguien? ¿solo estaba jugando?

Ruidos extraños

Escuchar ruidos en la otra habitación no era la cosa mas insolita que hubiera podido pasar, pero el recorrer ese pasillo y percatarme que en realidad no eran ruidos provocados por alguien de este plano, me causó tal terror que dudé por completo que estuviera despierta…

Cuando era niña mi madre insistía en que los fantasmas si existían. Ella nació y creció en un pequeño pueblo, Magdalena, Puebla. En donde las historias fantásticas acerca de brujas, demonios y fantasmas abundan. Ella es así, ella siempre lo creyó.

Yo, por mi parte, toda mi vida la he vivido en la ciudad, y en la ciudad no hay muchas historias de fantasmas.

Mi madre siempre trabajó como empleada doméstica, vivíamos en las casas donde ella conseguía trabajo, pero no siempre fue así, por lo que mi madre me dejó en un internado para señoritas por no poder cuidarme mientras trabajaba, tuve la oportunidad de conocer historias de lo más extrañas acerca del lugar “créeme!! Una niña sale corriendo del comedor al jardín principal de la escuela cuando todas estamos en los dormitorios!!”…   si, claro… noticia de ultima hora!! Este es un internado para niñas!! No es nada del otro mundo que una niña corra por los pasillos de la escuela. ja!

Pasé toda mi niñez en ese lugar, 6 años de educación básica, siempre con las mismas historias, que siempre consideré  de niñas histéricas tratando de llamar la atención.

Mi madre tuvo que dejar su ultimo trabajo, ya que le pagaban muy poco y sintió que era tiempo de buscar “pastos más verdes”, asi fue cuando llegamos a una casa ubicada en Tabachines.

Por fuera parecía una casa pequeña, con una pequeña entrada, con una pequeña cochera, con un pequeño frente, pero cuando cruzamos la puerta, nos dimos cuenta que la casa era de lo mas grande que hubiera podido imaginar, tenia una cocina enorme, con una alacena al fondo, en la alacena habían unas pequeñas escaleras de caracol que nos llevaban al segundo y tercer piso, frente a la cocina, el comedor, pasando el comedor había una terraza que hubiera dejado en ridículo a cualquier salón de eventos, tenia animales, patos, pollos, gatos, gallos y perros, era como si tuvieran su granja en la ciudad.

La pareja, dueña de la casa tenían 5 hijos, 3 varones, mayores de edad, y 2 niñas, de 15 y 10 años, la más pequeña y yo, teníamos la misma edad, y por lo tanto nos hicimos amigas.

Mientras estuve en el internado, solo podía ver a mi madre los fines de semana, los cuales me podía quedar con ella en su trabajo.

La primera noche que dormi en esa casa, no dejé de tener pesadillas, soñé que había un angel de yeso en nuestra cabecera y que me miraba con una expresión de agresividad u odio. No sabría explicarlo bien.

La siguiente noche volvi a soñar, pero en esta ocasión, soñé que había alguien parado al pie de la cama, mirándome, su cara expresaba terror, como si tratara de advertirme algo, me desperté con un sentimiento de ansiedad en el pecho, pero, en el momento en que me di cuenta que estaba acostada en la cama y con mi madre dormida a mi lado, escuché una voz que me llamaba desde la otra habitación, que se encontraba al fondo de un largo pasillo del lado opuesto de mi habitación.

Me levanté de la cama, sigilosamente, para evitar despertar a mi madre, que dormía plácidamente a mi lado, no se movió por lo que me di cuenta que ella no había escuchado ningún ruido. Caminé hacia la salida de la recamara, tratando de escuchar que era lo que decía aquella voz. Esa voz que lastimosamente decía  “Mamá?, donde estás? Mami?”, por alguna extraña razón, crei que seria mi amiga, jugando alguna broma --- una muy pesada---  pues ella siempre se escondia en ese lugar.

Despacio, caminé hacia el fondo de la otra habitación, hacia donde el sonido de aquella voz me guiaba, sentía mis piernas temblar, era tan extraña la sensación que recorría mi cuerpo sin cesar. Levanté mi mano izquierda en dirección a la puerta del gran closet que se encontraba al final de la habitación, y con mucho cuidado deslice la puerta de madera que por ningún motivo, chirrió como lo haría cualquier puerta de madera vieja, pareciera que la puerta se encontraba recién aceitada pues no tuve ninguna dificultad para abrirla.  Al fin la puerta estaba abierta por completo, mis ojos se habían acostumbrado a la completa oscuridad de la habitación, temerosa, di un vistazo al interior del closet.

Dificilmenta podría llamar grito, al sonido apagado que salió de mi garganta, mi valor característico se vio hecho añicos, al ver que en el interior de ese oscuro hueco, no se encontraba mi amiga, en su lugar, vi la incorpórea silueta de aquel niño de lastimera apariencia con el que había soñado, llorando sin cesar, preguntando por su madre, con ojos tan grandes como platos inundados de lagrimas, di un paso hacia atrás, aterrada, y después, negro…

Lo ultimo que recuerdo es a mi madre levantándome del suelo, asustada de verme allí tirada en el suelo, llorando, sin articular palabra alguna, cuando por fin tuve el valor para contarle lo que había visto, ella, simplemente se limitó a decir : "solo fue un sueño".

Yo, por mi parte puedo decir :  "lo dudo".

Aporte hecho por: Isabel